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Busto del Beato Juan Pablo II. Al fondo se observa la escalera de acceso al templo.

Busto del Beato Juan Pablo II. Al fondo se observa la escalera de acceso al templo.

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La escalera de ingreso: Al santuario propiamente dicho se asciende por una escalera de hechura más bien rústica, trazada por los monjes benedictinos en el año 1926. Está apoyada directamente en la roca por medio de unos arcos caprichosos, plantados, al parecer, al desgaire, pero muy bien diseñados por el P. Celestino Gusi.

El templo es de planta rectangular, de 8 por 25 metros.

Su estilo es gótico primitivo, muy popular al sur de Francia. Es del siglo 13. Según los expertos la construcción de la nave debe fijarse entre el 1275 y 1300.

En 1680 se amplió el templo con la construcción del ábside en estilo neoclásico, propio del Renacimiento. Se colocó un retablo barroco y un siglo después Diego Gutierrez (Dieguillo) pintó en la cúpula el juicio final, que el tiempo deterioró notablemente y finalmente en “plena orgía iconoclasta y antirreligiosa” se quemaron en medio del ábside las imágenes del retablo (de 1680) y todo lo que se pudo, incluso la misma imagen de la Virgen del Pueyo, que era con toda probabilidad del 1400.

Camarín de la Virgen de El Pueyo. Detalle del Vitraux de la Santísima Trinidad allí presente.

Camarín de la Virgen de El Pueyo. Detalle del Vitraux de la Santísima Trinidad allí presente.

El camarín: Es pequeño, de figura rectangular, con los cuatro ángulos achaflanados, decorada profusamente, gracias a la generosidad de un caballero español, don Marcelo de Aísa. La obra decorativa se hizo a finales del siglo 18 siendo muy posiblemente de Francisco Bayeu o del citado Dieguillo. La diputación de Aragón se hizo cargo de la restauración de estas pinturas, que representan a las cuatro virtudes cardinales en los ángulos (prudencia, justicia, templanza y fortaleza) y cuatro pasajes de la vida de la Santísima Virgen en los cuatro prismas del techo (Anunciación, Visitación, Nacimiento y Adoración de los Reyes Magos).

La sacristía: antiguamente se la conocía como “capilla de san Balandrán”. Allí está la imagen del Santo, vidente de la Virgen, pero no sus restos, ya que en 1936 el sepulcro fue profanado y las reliquias destruidas.

Hasta 1966 la sacristía funcionó en otro local, al frente de la actual, que debió ser demolida junto con el antiguo campanario, por hallarse en estado ruinoso.

El monumento funerario de los mártires benedictinos de El Pueyo. A la derecha de la puerta principal nos encontramos con un pequeño y sencillo monumento funerario, inaugurado el 20 de julio de 1975. Es un recuerdo de los 18 monjes Benedictinos que fueron inmolados por odio a la fe en el año 1936. Es un elegante arcón de piedra natural de Novelda en el que se depositaron dos cajas de madera noble. La de la izquierda contiene los cráneos y la de la derecha los demás restos de los monjes martirizados.

Ninguna iglesia (diócesis) sufrió tanto la persecución del 36 como la de Barbastro, con ser una de las más pequeñas: el obispo 114 sacerdotes (casi el 90 por ciento del clero); 51 misioneros claretianos, 9 escolapios, 18 benedictinos, muchos seglares (entre ellos el beato “El Pele”).

Monumento de los mártires de El Pueyo. En el interior de la urna se conservan las reliquias de 15 de los 18 benedictinos mártires.

Monumento de los mártires de El Pueyo. En el interior de la urna se conservan las reliquias de 15 de los 18 benedictinos mártires.

¿La razón de su muerte? La misma por la que Jesús fue crucificado hace dos mil años. Él era “incomodo”; como hoy la iglesia es “incómoda” para algunos, como siempre “incomoda”; Jesús perturbaba la paz de algunas “conciencias” no rectas (como la de los fariseos). Así también bajo el comunismo se pensó que la solución de los males estaba en la destrucción de toda religión.

Las capillas laterales: evidentemente rompen la estructura gótica del templo. Fueron construidas por los monjes benedictinos a principios del siglo 20. Era necesario porque los sacerdotes no concelebraban, cada uno lo hacía en su altar.

El coro: son las sillas colocadas en la parte posterior del templo. No tienen un valor artísitico especial. Es el lugar donde los monjes se reunían varias veces al día para rezar los salmos correspondientes a las diversas “horas canónicas”. Esta es una de las actividades más importantes de la vida de un monje que se consagra a la “oración y al trabajo” (ora et labora).

Las imágenes: Junto a la imagen de la patrona de El Pueyo y de Barbastro están las imágenes de San Benito (patrono de los benedictinos que cuidaron del santuario de 1889 a 1962) y San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María “claretianos”, que estuvieron aquí desde 1962 a 2009.

 

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